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20151008 triangulo virtuoso y patentes img Salford

Recientemente, cuatro de las principales universidades politécnicas de España (Madrid, Barcelona, Valencia y Cartagena), unidas en el llamado “UP4”, han acordado que sus investigadores desarrollen conjuntamente patentes. Se trata de una excelente noticia que, pienso, podemos tomar como punto de partida del análisis del llamado triángulo virtuoso que une universidades, empresas e instituciones en beneficio de la I+D+i.

Tradicionalmente, se ha explicado que este triángulo era una fórmula extraordinaria en el impulso de políticas de excelencia y de la I+D+i. Cierto, sin duda. En el caso de las patentes, la vinculación entre estos tres agentes tiene una lectura interesantísima que trato de desarrollar en este artículo.

Patentes universitarias

En primer lugar, los datos certifican el importante papel que tienen las universidades en el desarrollo de nuevas patentes. En este sentido, por ejemplo, podemos señalar algunos datos significativos en relación a las solicitudes de patentes y modelos de utilidad:

  • La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) fue el tercer mayor solicitante de España con 58 solicitudes, en 2014.
  • La Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), la séptima organización —incluyendo empresas— que más solicitudes presentó, con 31 nuevas patentes nacionales, en 2014.
  • En lo relativo a patentes tipo PCT, la UPM (141) y la UPC (134) son, por detrás de la Universidad de Sevilla (183), los centros con mayor volumen de solicitudes, entre 2005 y 2014.

Vale la pena recordar que las PCT se corresponden a patentes internacionales, presentadas dentro del Tratado de Cooperación en materia de Patentes.

 

20151008 triangulo virtuoso y patentes img Universitat Wien

 

La transferencia, un reto a mejorar

En segundo lugar, analicemos la interrelación “universidad-empresa” de este triángulo virtuoso, a partir de los modelos de transferencia tecnológica. Esta vinculación se representa con la “i” minúscula en la fórmula I+D+i. No por ser minúscula es menos importante pues es la que permite que se introduzcan las innovaciones en la sociedad a partir de estrategias que trasladan (“transfieren”) la innovación en productos o procedimientos hacia el resto de los agentes del sistema: económicos, sociales, institucionales, etc.

De hecho, la transferencia hacia las empresas ha sido uno de los puntos flacos de la cadena I+D+i en los países mediterráneos y, si se comparan con los modelos centroeuropeo y nórdico, los países mediterráneo ha destacado recientemente más por la tendencia de crear empresas spin-off universitarias , que a transferir conocimiento hacia empresas ya constituidas. Esta estrategia supone la concesión de derechos exclusivos sobre la fabricación, comercialización, importación, almacenamiento, uso y ofrecimiento de la invención patentada.

El modelo mediterráneo de transferencia se basa más en la constitución de spin-off universitarias y en la concesión de derechos exclusivos, que en la transferencia hacia empresas

El valor garantista del sistema de patentes

Por último, en tercer lugar, existe el vértice “administración” de este triángulo virtuoso que, en el caso de las patentes, adquiere un valor garantista y de seguridad. La administración, en este sentido, actúa como vehículo y garante de los mecanismos de protección legal y cobertura que pueden proveer tanto el registro público de patentes, como los protocolos internacionales tipo PCT.

Así se puede concluir que, del mismo modo que es absolutamente irrefutable la importancia que la universidad tiene en la innovación y desarrollo de nuevas patentes, también debemos destacar la importancia de que ésta innovación (1) se transfiera desde las universidades hacia la sociedad, a través de empresas, y luego (2) cuente con los avales de seguridad y garantías que aporta el sistema de derechos exclusivo que se conceden mediante patentes —algo que, en ocasiones, pasa inadvertido a la luz pública—.