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Los últimos datos sobre solicitudes de patentes confirman que las empresas españolas protegen sus innovaciones en el marco europeo más que en el propio país. En el primer semestre del 2018, el número de solicitudes presentadas ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) descendió un 45% respecto al mismo periodo del 2017, situándose en 805. Mientras tanto, el volumen registrado en la Oficina Europea de Patentes (EPO en sus siglas en inglés) sigue creciendo. En este caso, las últimas cifras disponibles son las del ejercicio pasado completo, que se cerró con un total de 1.676 peticiones, el máximo histórico, un 7,4% más que en el 2016, encadenando tres ejercicios de alzas.

 

España no se ha adherido a la patente unitaria europea, de modo que las empresas que deseen proteger sus innovaciones en el país deben patentarlas en la OEPM. Para hacerlo en el ámbito de los países que sí se han sumado a este marco común, deben acudir a la EPO. El argumento esgrimido por España para no participar es lingüístico. Defiende que el proceso pueda hacerse en español, además de en inglés, francés y alemán, los tres únicos idiomas reconocidos.

El número de solicitudes presentadas en la OEPM acumula nueve años de caídas, desde el inicio de la crisis. En el periodo 2009-2017 se pasó de recibir 2.712 a 2.286, lo que supone un recorte del 38%. El descenso del primer semestre del 2018 es inusualmente alto debido a la entrada en vigor, en abril del año pasado, de la nueva ley de Patentes, que sustituyó a la de 1986 y armonizó los requisitos y los procedimientos de concesión con los que tiene la mayoría de los países industrializados. Entre las novedades está la supresión del sistema anterior sin examen y la implantación de un procedimiento único de verificación de la innovación; la posibilidad de patentar sustancias y composiciones ya conocidas para su uso como medicamentos o aplicaciones terapéuticas, y un incremento de las tasas. En marzo del 2017 hubo un repunte en la cantidad de peticiones por temor a que fueran denegadas con la nueva norma. Por esta razón, en el primer semestre del año pasado se produjo un incremento respecto al mismo periodo del 2016.

Todas las comunidades autónomas redujeron el número de peticiones ante la OEPM los primeros seis meses del año de manera significativa. Madrid fue la que más solicitudes presentó (138 frente a las 217 del primer semestre del 2017). Catalunya ocupó el segundo lugar (122 en vez de las 178 de un año antes), y Andalucía, el tercero (108 por las 244 del mismo periodo del ejercicio pasado).

Si sólo se tienen en cuenta las cifras de peticiones de patentes presentadas en España, parecería, equivocadamente, que la innovación está frenando en el país. “Esta caída queda en entredicho con los datos que demuestran que en los últimos años han aumentado las que se solicitan vía convenio de la oficina europea”, recuerda Jorge Isern, socio de Isern Patentes y Marcas, quien también destaca que “las empresas ya están inmersas en la recuperación y percibimos un interés por patentar las innovaciones y por tener a su alcance información tecnológica de su sector de manera constante a la hora de evaluar e iniciar nuevos proyectos”. De todos modos, la cantidad total de solicitudes está por debajo de la que correspondería según la población.

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